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Las actividades extraescolares exponen a veces a los menores a jornadas maratonianas para encajar el puzzle de la conciliación. Los expertos creen que este es un planteamiento equivocado si no tiene el consentimiento del menor y recuerdan que el aburrimiento puede ser muy beneficioso

No son pocos los padres que recurren a las actividades extraescolares para poder cuadrar sus horarios laborales con el de sus hijos. Una situación que, en ocasiones, conlleva que los menores se vean obligados a sufrir jornadas tan marationanas como las de sus propios progenitores.

Pero, ¿es bueno abusar de este tipo de actividades para ocupar el tiempo libre de los niños? Para obtener una respuesta solo hay que aplicar el sentido común: «Si el planteamiento es intentar llenar las horas, no me parece buena orientación. Más bien hay que presentar focos de interés donde el niño pueda adquirir conocimientos, participar de la actividad y hacer amigos, pero con un nivel de aceptación por su parte, es decir, que quiera ir. Es importante estar atentos a que el menor consienta», explica la psicoanalista y psicóloga clínica Eugenia Ínsua, que subraya la importancia de no perder la perspectiva de que son actividades que el niño realiza en su tiempo de ocio.

Ínsua recomienda que el menor participe en este tipo de actividades «siempre y cuando tenga interés en hacerlo». Y en ese sentido, los profesionales que las imparten tienen una responsabilidad en este asunto: «Tienen una doble exigencia, porque al no ser obligatorias, deben ganarse la atención del menor. Lógicamente, vivimos en un mundo donde hay poco tiempo para dedicarles a los niños. Antes los menores pasaban más horas en casa y eso les permitía aburrirse. A veces, un poco de aburrimiento no viene mal porque facilita que los niños se pongan a leer, a dibujar, a inventarse juegos, a jugar con los compañeros del barrio... hoy en día hay una exigencia social de productividad, hay que estar produciendo a todas horas, y es interesante que los niños tengan tiempo libre», recomienda, aunque es consciente de los problemas que puede acarrear a los padres: «Esto entra en colisión con las dificultades de las familias para prestar tiempo y dedicación a los niños, porque las jornadas laborales son difíciles de compaginar. Y esta situación hace que haya una demanda mayor de actividades extraescolares y que a veces los niños tengan jornadas demasiado largas», añade.
Ábrese o prazo de matrícula en ciclos e módulos de formación profesional con prazas vacantes desde as 9:00 horas do día 26 de setembro ata as 13:00 horas do día 29 de setembro de 2017. Este é o derradeiro período de matriculación en prazas vacantes.

Para matricularse nun ciclo con prazas libres a única condición é cumprir os requisitos de acceso para ás ensinanzas correspondentes.

As persoas interesadas deberán formalizar a matrícula no centro educativo no que o ciclo formativo teña prazas vacantes. A matrícula realizarase por orde de chegada.

Para solicitar a matrícula en ciclos do réxime ordinario con prazas liberadas empregarase o anexo I.

Para solicitar a matrícula en módulos do réxime para as persoas adultas con prazas liberadas empregarase o anexo II.

A matrícula en calquera ciclo con prazas vacantes implica a renuncia a continuar no proceso de admisión e polo tanto a participar nas seguintes adxudicacións de prazas.

ciclosformativos
Fuente: Xunta de Galicia
  • Unicef denuncia que la educación inclusiva en España no es eficaz, que el sistema segrega a estos alumnos y que este colectivo no se siente apoyado por los docentes
  • "Cuando empecé a suspender y repetir cursos en el instituto nadie me preguntó qué me estaba pasando", relata una estudiante con problemas para sacarse la ESO
  • La tasa española de abandono escolar temprano duplica la de la UE y el porcentaje de alumnos repetidores triplica la media de la OCDE
La tasa española de Abandono Escolar Temprano (AET) duplica a la de la Unión Europea y el porcentaje de alumnos de nuestro país que repiten algún curso es tres veces mayor que la media de la OCDE. El sistema educativo español tiene un problema para combatir la exclusión educativa y reenganchar a los estudiantes que van encadenando asignaturas suspensas: Unicef ha advertido recientemente que los programas de enseñanza inclusiva no están siendo "eficaces".

"Cuando comencé a suspender y repetir ningún profesor se sentó conmigo. En el instituto nadie me ayudó a organizarme, ni me preguntaron qué me estaba pasando", cuenta Salma. A esta joven de 20 años, residente en el barrio madrileño de Carabanchel, nunca le había quedado una asignatura pendiente, hasta que llegó a tercero de la ESO. En ese momento se encontró una barrera tanto emocional como educativa que no supo abordar.

Al comenzar el curso notó el cambio de contenido del currículum educativo, empezó a tener problemas para estudiar y de repente se desenganchó. "Me empezaron a costar las asignaturas, al principio era una, luego se convirtieron en dos, tres, cuatro... Al no pillar el truco, me dejé llevar por los compañeros", relata.

Así entró en una dinámica que hasta entonces había sido desconocida para ella: ya no le importaba suspender asignaturas. La conexión que durante el colegio en Primaria tuvo con los docentes, había desaparecido. Ya no quería ser la alumna favorita de la profesora, ya no le hacía ilusión sacar buenas notas y que le mandasen a por tizas cuando había que reponer las de la pizarra. Comenzó tercero "sin hacer nada" y así también lo terminó, arrastrada "por el cachondeo" que se respiraba en clase.

"Era habitual que los profesores nos dijesen: 'Si no venís a atender, dormíos un rato'. Esa ha sido la frase que más he escuchado en todo el instituto". Aunque no solía ser una alumna absentista, se pasaba las clases "mirando al techo". El relato de Salma es muy parecido al de los jóvenes en riesgo de abandono escolar entrevistados por Unicef para elaborar un análisis sobre los factores de la exclusión educativa en España.
El servicio está pendiente de los informes sanitarios favorables tras «controlar» la plaga y adoptar de medidas de higienización

La aparición de roedores en un almacén de la cocina del CIP de A Cañiza (Pontevedra) obliga a mantener cerrado el comedor (el segundo más grande de la provincia), que atiende a más de 500 alumnos, aunque la Xunta ha confirmado que dicha plaga «está controlada» y que el servicio podría reabrirse la próxima semana, a la espera de que los técnicos sanitarios lo autoricen.

F13E6026Según ha explicado a Europa Press el alcalde de A Cañiza, Miguel Domínguez, las ratas fueron detectadas por militares de la Brilat de Pontevedra que utilizan las instalaciones para acampar en verano. Tras alertar al Ayuntamiento, éste puso los hechos en conocimiento de la Consellería de Educación.

El jefe territorial de Educación en Pontevedra, César Pérez Ares, ha explicado que su departamento fue avisado de la plaga el 28 de agosto, «e inmediatamente, el 29 de agosto, se envió a inspectores a confirmar la denuncia y elaborar un plan de actuación».

Así, ha indicado que tanto Xunta como Ayuntamiento contrataron los servicios de desratización y, según las últimas certificaciones recibidas este mismo martes, «la plaga de roedores está controlada».

A partir de ahí se han llevado a cabo otras actuaciones para garantizar la seguridad y las condiciones higiénico-sanitarias, entre ellas la limpieza interior y exterior del colegio, la limpieza e higienización del comedor, desinfección de utensilios, etc.

«Máximas garantías»

Precisamente, la apertura del comedor está pendiente de que los inspectores de Sanidad den el visto bueno tras esas medidas de limpieza. «Es cuestión de tener las máximas garantías», ha explicado Pérez Ares, quien ha hecho un llamamiento a la «tranquilidad» de los padres.

El alcalde ha explicado que «ahora ya se han adoptado todas las medidas que había que adoptar», y está a la espera de que Sanidade autorice la apertura del comedor. «Después de la aplicación de los productos hay que tomar muestras, que van al laboratorio. Eso tiene un tiempo de cultivo, y estamos esperando los resultados», ha explicado.

En todo caso, Miguel Domínguez ha precisado que la aparición de los roedores está relacionada con la presencia de algunos alimentos en el almacén, como salsas o harina, y en ningún caso con un problema grave de higiene o limpieza. De hecho, ha recalcado que el colegio «nunca ha estado tan limpio como ahora».

ANPA

Por su parte, la Asociación de Padres y Madres del CIP celebrará este martes a las 20.00 horas en el aula Cemit del centro comarcal A Paradanta una reunión para informar a los padres sobre la situación, los motivos por los que el comedor permanece cerrado, y para aclarar sus dudas.

La portavoz de la asociación, Marta Rodríguez, ha lamentado la «tardanza» en la actuación de la Jefatura Territorial de Educación, y ha recordado que el aviso de la brigada de la Brilat al Ayuntamiento se realizó el 14 de agosto. En todo caso, ha abogado porque ahora se tome el tiempo necesario para garantizar la seguridad de los niños.

Las medidas adoptadas, y la necesidad de esperar por los resultados de laboratorio para confirmar las condiciones aptas del comedor, obligan a tener el servicio cerrado, con los inconvenientes que ello ha creado a las familias: los niños tienen que ir a comer a sus casas, y eso genera problemas de conciliación en muchos casos, porque los progenitores trabajan.

Así, entre los cambios que se han visto obligados a realizar, se ha tenido que modificar el horario de transporte de los alumnos de ESO, para que coincida con el de Primaria, de forma que «pierden horas lectivas los lunes», al tener que salir antes de clase.

Fuente: La Voz de Galicia
La madre de una niña invidente de Vigo recibe un apoyo masivo en las redes para que se señalicen los pasos peatonales

Las redes sociales se están volcando con Xabela, una niña de Vigo de ocho años que en julio del 2016 se quedó ciega a causa de un tumor cerebral. Su madre, Olalla Freiría, está orgullosa de cómo la pequeña se ha superado a sí misma y en un año que ha sido muy duro ha aprendido braille y ha vuelto a sacar el curso adelante con buenas notas.

Pero hay situaciones que deben mejorar en su entorno y que ya no dependen de su esfuerzo personal. Muchos pasos de peatones que se encuentran entre su casa y el colegio no están correctamente adaptados para las personas invidentes. Olalla siempre acompaña a su hija al colegio, pero aún así, no deja de suponer un riesgo la posibilidad de tropezar y caerse al suelo. Sobre todo, cuando sea más mayor y deba ir sola.

Por ese motivo, su madre decidió lanzar una campaña en Change.org para que las autoridades locales adapten las aceras a las personas con problemas visuales. Su iniciativa ha superado todas las expectativas en solo tres meses y medio. La petición rozaba ayer las 110.000 firmas de apoyo.

La campaña ha tenido eco en el Ayuntamiento. El alcalde, Abel Caballero, la recibió el mes pasado en su despacho de la casa consistorial y se comprometió realizar las obras necesarias para que Xabela pueda circular sin peligro.Olalla no quiere cerrar la campaña hasta que no vea que las obras estén realizadas. «Nuestra ciudad está bastante bien en relación a lo que veo en otros sitios, pero puede estar mejor y cuando se pongan manos a la obra entonces cerraré la petición», manifestaba ayer mientras se preparaba con su hija para ir al cine, que no le ha dejado de gustar tras haber perdido la visión.

Semáforos adaptados

En la actualidad hay un número importante de semáforos en Vigo que incorporan tecnología Bluetooth para que los invidentes puedan accionarlo a su paso gracias a un proyecto desarrollado en colaboración con la Once. Todos los dispositivos que se están incorporando cuentan con esta tecnología. «Nos dieron un mando que si lo pulsas, entonces, los semáforos pitan, lo que está muy bien, aunque comprobamos que no todos tienen todavía este sistema», afirma la madre de Xabela.

Por otra parte, no en todas las aceras están colocadas las marcas en las baldosas que indican la existencia de los pasos peatonales a las personas invidentes que van con un bastón. «La mayoría no están como deberían de ser. La técnica de rehabilitación de la ONCE hizo un informe y lo tienen en el Ayuntamiento», afirma Olalla Freiría.

Esta viguesa reclama una solución para el tramo por el que su hija debe caminar a diario, así como las avenidas adyacentes, puesto que también se desplaza para poder ir a la piscina o realizar otras actividades. Reside cerca del estadio de Balaídos y sube a diario por la calle Martín Echegaray hasta llegar al colegio público Illas Cíes, en el barrio de Coia. No ha tenido que cambiar de colegio a raíz de haber perdido totalmente la visión. Todos los días le acompaña en clase una profesora de apoyo de la ONCE. «Su esfuerzo es superior a los de los demás. Tuvo que volver a aprender a leer otra vez en otro sistema». La vida no es fácil para Xabela, que ha sabido asumir los nuevos retos porque «es una niña increíble, siempre dispuesta a hacer cosas». Por eso su madre pide que no se le haga más difícil y se lleven a cabo mejoras en las calles, que cree que deberían extenderse a toda la ciudad.

Fuente: La Voz de Galicia

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