fotonoticia 20180125115646 500«Hay diecisiete niños usuarios de lengua de signos, catorce sordos y tres no verbales, mi hija es uno de ellos, se comunican con signos y facilita mucho la inclusión. En el patio y en el comedor no hay intérpretes y les viene muy bien a todos», explica Mariña López, madre de Ana,una niña con dificultades auditivas.Este curso la Xunta les retiró el profesor especialista alegando que el colegio contaba con recursos suficientes al disponer de siete profesores de audición y lenguaje (AL). En opinión de esta madre no es igual tener al profesor especializado que a otros de apoyo en lenguaje, porque, dice, lógicamente y con todo el respeto, no tienen la misma formación en ese ámbito concreto. «No es lo mismo chapurrear, la asignatura es la optativa que eligió el centro para cuarto y sexto y computa en la nota global. Menos el último año, siempre la dio la misma profesora; cuando se fue llegaron los problemas. El colegio es muy sensible. Además de estos niños, atiende a otros con distintos diagnósticos, como autismo. En total son unos cuarenta con necesidades especiales», indica Mariña López. Los padres entienden la decisión de la Xunta como un ataque frontal a las personas con discapacidad, «una segregación al impedir la inclusión». No entienden por qué no se apoya a este tipo de profesores con los buenos resultados que ha tenido en el centro, pese a no haber sido valorados. Son conscientes de que este curso ya está perdido, pero ahora luchan para que se recupere en el próximo. «Yo acudí porque existía esta figura. Mi hija oye, pero no habla. Entró en tercero de infantil y ahora está en cuarto curso de primaria», comenta la misma afectada. Patricia Barreal, presidenta del Anpa suscribe todas sus palabras. De momento están a la espera de la reunión que tienen prevista mañana con la inspección educativa para decidir qué medidas adoptan. En la anterior no lograron llegar a un acuerdo. «La de signos es una lengua compleja y hace falta una persona realmente preparada, no necesariamente con títulos, pero sí con conocimientos y teniendo en cuenta que existe un título oficial, sería lo ideal», apunta. Reconoce que es triste que sus hijos no se puedan entender con una parte de los compañeros, aunque ellos no tengan este tipo de problema. De hecho, su hija aprendió la lengua de los signos en la clase semanal. La presidenta advierte que los padres están abiertos a soluciones con tal de que el proyecto continúe. Sugiere que podría ser a través de convenios entre la administración y asociaciones de sordos. El tema ya pasó incluso por una comisión del Parlamento gallego, aunque la propuesta fue rechazada por el PP, según los padres.La Consellería de Educación asegura que el colegio cuenta con todo el equipo de profesorado completo. Recuerda que dispuso de los siete profesores de audición y lenguaje y uno fuera de catálogo desde el curso 2015-2016 para atender a 33 alumnos con esa discapacidad. A día de hoy, dice, se mantiene la misma dotación de los siete especialistas para catorce alumnos. Remite también a los tres intérpretes de lengua e interpretación de signos. «A maiores, o centro educativo conta con mestras que coñecen a linguaxe a interpretación de signos e existe dispoñibilidade de horas entre o claustro, xa que os mestres contan entre 18 e 21 horas lectivas, polo que o centro podería asumir a docencia deste proxecto cos recursos propios, tendo en conta que les quedan a disposición entre 4 e 7 horas lectivas para completar as 25 que establece a lei», explica la Consellería.Remite a la reunión que los representantes del colegio tuvieron con la inspección educativa, en la que se les comunicó que las necesidades específicas están atendidas con el personal que tienen en este momento y que, por lo tanto, no les hace falta un especialista en lenguaje de signos, como reclaman. El centro es referente en la integración de escolares con problemas auditivos

El colegio Escultor Acuña, con 450 alumnos, ha sido y es todo un referente en la enseñanza e integración de escolares con deficiencias auditivas, algo que pretende mantener por encima de todo. Inaugurado en 1985, en principio tomó el nombre de la calle en la que se encontraba ubicado, pero posteriormente el claustro decidió cambiárselo. Precisamente por ser referente en alumnos con discapacidad auditiva se pensó en el escultor José María Acuña López al padecer también esta discapacidad. La elección parecía la más apropiada, teniendo en cuenta que se trataba de un artista galego que hizo de su tierra, de sus gentes y de sus costumbres el tema central de su obra. Finalmente el consello escolar del centro aprobó la denominación, pero la mala suerte hizo que cuando se celebrara el acto oficial en el que se colocaba la placa conmemorativa, el escultor Acuña ya había fallecido. Nacido en el municipio pontevedrés de Salcedo en 1903, murió en Vigo en 1991.

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