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Por septiembre
se te llenan de sótanos los labios
y es relativo el cielo
después de haberte visto preguntarle a la vida.
Pero también el cielo,
arrugado y preciso
como tu cazadora adolescente,
quiere estar entreabierto,
brillar recién amado,
descansando en la hierba
el peso de su larga cabellera de nubes.

Por septiembre
se te llenan de humo los síes en la boca.

Luis García Montero

luismuñoz

21077345 1337334159698160 9063955653560464141 nBúscame cuando te apetezca, cuando notes que me echas de menos, cuando te mueras de ganas de tenerme. Búscame cuando no tengas a nadie que te diga que te quiere. Búscame cuando eches en falta las risas, las caricias que erizan la piel, las conversaciones sin rumbo, los abrazos en los malos momentos y las locuras. Búscame cuando necesites alguien que te sorprenda, cuando te des cuenta que nadie tiene esos detalles. Búscame cuando necesites que te digan lo especial que eres, lo bonita que es tu sonrisa, lo bien que lo haces y lo guapo que estás cuando te concentras. Búscame cuando mires el móvil esperando una llamada que ya no llega, cuando salgas y sin darte cuenta me busques con la mirada entre la gente, cuando inesperadamente alguien te toque la espalda y al girarte esperes que sea yo. Búscame cuando necesites cerillas para encender lo que se ha apagado, cuando mis ojos ya no te pidan guerra, cuando las discusiones sean aburridas y los días rutinarios. Búscame cuando las canciones carezcan de significado. Búscame cuando recuerdes los buenos momentos y te arrepientas de no tenerlos ahora. Búscame cuando tu ego necesite que le supliquen desesperadamente cariño, pero sobre todo, búscame cuando quieras suplicarlo tú.

Iris CM

Tanta negativa, tanto insistir en que no podía conducir, tanta historia, tanta histeria, que hasta yo mismo me había convencido de ello. He desperdiciado el verano durmiendo, dando siempre el mismo paseo, por la misma calle, viendo a la misma gente, aburriéndome de todo y de todos... Un verano que puede ser el último, aunque deseo que no.

salceda1Esta tarde, en contra de todo y de todos, incluso de mí, y en compañía de mi hija, que parece que es la única que confía en su padre, he sacado el coche a la calle para ponerle gasolina, pues estaba en la reserva. Se lo he prestado a tanta gente, a veces solo por capricho -es que el mío anda poco, decían, y así te lo muevo para que no se estropee-, que me lo he encontrado lleno de rayaduras, golpes, un retrovisor roto y el embrague, que trabaja mucho más abajo que antes. Tampoco funciona la radio, pero eso ya me lo habían dicho.

He tenido coches que he entregado con trescientos mil kilómetros y el embrague que traían de fábrica. Y ahora me siento incómodo en el mío porque los pedales no trabajan a la misma altura; o me acerco mucho para usar bien unos, o me alejo y uso mal los otros. Y no me ha encogido ninguna pierna, siguen midiendo las dos lo mismo.

Al final, como lo de echar gasolina era una excusa, empezamos a rodar un poco y entre risas e historias -me encanta hablar con mi hija-, acabamos en Salceda de Caselas. Paseamos por el parque, vimos los patos y los cisnes, visitamos las jaulas de los pavos, loros, cotorras, periquitos y otros pájaros de colores y, ya cansado de andar -conducir, sin embargo, no me cansa- nos volvimos a casa. Todavía paramos en Alcampo para comprar algunos vicios.

Ciento y pico largos kilómetros, hicimos. Sin matar a nadie ni salirme de la carretera ni saltarme rotondas ni semáforos. Y sobre todo, sin subirme a ningún bordillo.

Ahora que se atropellan las semanas,
fugaces, como estrellas de Bagdad, 
ahora que, casi siempre, tengo ganas 
de trepar a tu ventana 
y quitarme el antifaz.

Ahora que los sentidos sienten sin miedo. 
Ahora que me despido pero me quedo. 
Ahora que tocan los ojos, que miran las bocas, 
que gritan los dedos...

Ahora me arrepiento de no haberme decidido en primavera; de dejarme convencer, de no confiar en mí mismo, de no saber que sabía conducir como siempre. De haber derrochado un verano tan valioso como este. De haber sucumbido a la cobardía y al miedo de vivir la vida sin miedo, de disfrutar lo que quede de ella, de darme a los vicios y caprichos que me hagan sentir vivo el tiempo que me quede.

No hagan como yo, no se dejen convencer, vivan, disfruten, el mundo está ahí para nosotros. Pero no va a estar siempre.

Háganme caso, no sean tan idiotas como yo.

"A cada minuto nace un idiota" (P.T. Barnum)
"Cada día nace un tonto" (Juan March)

A raíz de un par de programas de televisión -que yo no he visto-, y en los que se hablaba del machismo de la canción "Despacito" -que no he escuchado-, en Twitter ciertas feministas un poco alborotadas han montado la de dios es cristo. El debate ha sido TT.

La cosa parece que empezó porque en Vitoria recomendaron que no se pusiera dicha canción durante las fiestas de la Virgen Blanca. Enseguida Twitter se llenó de exaltadas pidiendo que se prohibiera también el reggaetón -que no sé si se escribe así- porque era todavía más machista, y de gente que defendía que aquí, de momento cada uno escucha lo que le da la gana y que vayan a hacerle recomendaciones a Rita.

DespacitoResulta que no es la única recomendación existente: el Gobierno Vasco tiene publicada una lista de canciones recomendadas no sexistas que la gente debe escuchar; y en no sé qué ciudad del sur de esta Españolandia de pandereta e ignorantes, decidieron retirarle una subvención a una actuación de Maluma -que tampoco sé quién es- porque al parecer sus letras también son machistas.

Si hay algo que hace daño a la igualdad es este tipo de extremismos feministas, que demonizan y meten a todos los hombres en el mismo saco.

A la igualdad se llega legislando de forma que no se discrimine a nadie; ni a mujeres ni a otros colectivos, por el mero hecho de serlos. Exceptuando la ley de violencia doméstica, que discrimina a los hombres al ser aplicada solo en un sentido y que el TC no ha tenido huevos de declarar anticonstitucional, no creo que en el resto de legislación quede mucho por igualar. Que luego en la práctica los empresarios no quieran embarazadas o paguen menos a las mujeres por el mismo trabajo -cosa que creo que es un mito- lo que hay que hacer es denunciarlo y aplicar la ley.

Si les dijera la de barbaridades que he leído en Twitter, les daría la risa tonta. Lo malo es que la gente dice esas cosas convencida de tener razón.

Hace unos años, cuando se publicó 50 sombras de Grey, muchas mujeres babeaban leyéndolo, lo cual me parece perfecto; pero no escuché a ningún colectivo de feministas tachar al libro de machista. Hoy tampoco y ha sido reeditado estos días. Pero el reggaeton y el Despacito no se pueden escuchar, los gobiernos autonómicos hacen listas de las canciones que se pueden escuchar, Maluma pierde su subvención y los hombres somos todos unos maltratadores por el mero hecho de ser hombres.

De esto a Fahrenheit 451 solo hay un paso.

Váyanse preparando.

Ha sido un día raro, eché la siesta por la mañana, eso me pasa por madrugar, había donuts para desayunar y antes de las diez ya me había zampado uno con el café, la mañana se hizo larga y me tiré un rato en el sofá mientras se hacía la comida, no debió de ser ni una hora, pero luego ya no me quedaron ganas de echar otra, a mi provecta edad ya solo doy para una, salí de paseo, hoy todo el rato sin bastón, algo vamos avanzando, lo llevé por si acaso pero sin apoyarlo en el suelo, a ver si no me da otra racha de vagancia y vuelvo a encerrarme en casa, de hecho hoy casi lo hago pero me convencieron con la promesa de una copa en la terraza, hizo calor, y aire, y viento, pero sin él me hubiera asfixiado, estuve conversando con la niña perdida y hallada en el templo, luego se acabó la batería del móvil y la charla terminó abruptamente, quedamos en vernos para la semana, me va a llevar a hacer fotos, al menos saldré de estos alrededores que tengo tan vistos y paseados, el verano está pasando sin pena ni gloria y quería aprovecharlo un poco, el tiempo pasa, los días se acortan y en cuanto nos despistemos entraremos en otoño, la melancolía, los días perdidos y las hojas cubriendo las calles, mañana es domingo y quiero salir, pero no prometo nada porque soy muy poco cumplidor hasta conmigo mismo...

No sabía dónde poner los puntos, pónganlos ustedes donde crean oportuno, buenas noches y hasta mañana.

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